sábado, 5 de enero de 2013

Marian Pessah




   Entrevista: Marian Pessah




Entrevisto a Marian Pessah, activista lesbiana, fotógrafa, escritora.En el local de Olga Corrales, en la Galería Americana, el día 16 de diciembre de 2011, por la tarde, en la ciudad de Bahía Blanca.



MO- Leí tu  curriculum que me mandó Olga, y me pareció muy interesante la propuesta de charlar contigo…



MP ¿Qué te llamó la atención?



MO- Bueno me llamó la atención que comenzaras a activar en un momento en que no era tan habitual ni generalizado…



MP-Soy del 68. Me declare como lesbiana en el 93/94 y ahí me dediqué al activismo.



MO-Eso me llamó la atención. La decisión de dedicarte al activismo, no era tan común.



MP-Más difícil era como seguir en esa cárcel. A mí  me llevó 7 años. Desde que vi una mujer y me gustó. Y de tener como enamoramientos… pero bueno…me llevó ese tiempo  de asumirlo conmigo.

Una vez que lo decidí, me sirvió el activismo para reafirmarme, para ver que no estaba sola. Y en el camino cuando voy, es para devolver todo lo que obtuve. Porque si bien ahora las cosas están mejor, tampoco están bien para todo el mundo… Si bien se ha avanzado mucho…hay muchas chicas que no se animan. Puede haber muchas chicas todavía en esa situación.

Cuando escribía una columna en Soy, me escribían… era bueno porque tenía acceso a todos el país. Y me llegaban cartas, y me preguntaban… es eso…  Sin embargo no mencionaban la palabra…

Yo soy fotógrafa. Y después lo que hice fue unir, por eso le digo Artivista. Unir el arte con la militancia, con la actividad política.


 

MO-¿La inventaste vos, esa palabra?



 MP-¡No!... la escuché, intentaba autodefinirme…Empecé a jugar con las palabras y artista política de la octava dimensión, pero por qué octava... y una vez escuché a unas chicas  que hacían artivismo, creo que eran de Colombia, y me gustó, dije eso es lo que quiero hacer. Unir la fotografía, escribir también y mostrar. Como fotógrafa era poco… quería hacer como algo más performático. Más completo.



MO-¿Con la fotografía que hacías?



MP-Soy fotoperiodista. También he trabajado en otras actividades. Para vivir he hecho casamiento, sociales, hoy trabajo mucho con movimientos sociales…en Brasil.

Hace diez años que vivo en Brasil. En el 2001 que fue el primer Foro Social Mundial- Ahí me quede, un poco anticipando la crisis que se venía…  además porque conocí una ciudad muy politizada, en Puerto Alegre. Fue yendo y viniendo. No fue fácil el primer tiempo. Me quedé en Porto Alegre.

MO- ¿Cómo fue ese tránsito? ¿Qué es lo que te costó?



MP-Encontrar un espacio. Fui con otra argentina, y no conocíamos a nadie.  No podes alquilar… acá decís - Che… me salís de garante… pero además estaba sin papeles… no podes tener cuenta de banco, nada…después sí, cuando conoces gente, es diferente. Al principio, no tenía nada. Tenía 32 años.

No es que llegué y tenía un referente…no tenía nada, fue correr… y rebuscárselas.

El artivismo, ahí conocí unos chicos gays que tenían un grupo, y entonces,  me metí… y no había mujeres… pregunté por que no había mujeres y ellos me dijeron - es que a las mujeres no les gusta trabajar… finalmente me echaron…eran muy machistas… Suelen ser machistas algunos grupos gays. No les gustaba mi feminismo. El tema del movimiento LGTB es reproducir el casamiento heterosexual, la mujer a limpiar. Ellos no critican. Es una reproducción.

 

MO- Nunca lo había pensado.



MP-Es que el patriarcado está adentro tanto en hombres como en mujeres, el hecho de ser concientes de algunas cosas no significa que te des cuenta de todos…

Si porque además el LEGTB es reproducir el casamiento heterosexual.

MO- Había observado algo así en parejas de lesbianas por ejemplo, y me llamaba la atención…



MP-Si hay casos en que se produce una reproducción. El patriarcado está adentro, tanto en el h como en la mujer…pero saber algunas cosas, no significa que tome conciencia. Y esos grupos lo tienen muy internalizado.

Si a mi me preguntaban si con mi compañera estábamos casadas y no, nosotras estamos en contra del casamiento, e incluso de la monogamia. Contra un montón de cosa. La sociedad te va armando, y  nosotras queremos llegar a las raíces. Es una lucha radical. De llegar a la raíces del sistema.  No es sólo por una opresión. Hay multitud de opresiones. Cada cuadradito que se va dibujando, cada opresión, suele tener las mismas bases. No es sólo la opresión de las mujeres, o la sexual,  a toda opresión hay que oponerse. Es medio tonto luchar solo por una. Es tonto luchar sólo por un cuadradito. Podré no ser negra pero me toca. En ese sentido las feministas estaban por hacer cambios muy radicales…



MO-En principio las feministas estaban contra el sistema y luego pareciera que se fue aguando… Con el tema del género, se le quito cierto carácter de lucha…Y si se pueden mantener los movimientos separados, es funcional para el poder…



MP- Las raíces son comunes. Género no quiere decir nada. Vas al cine, y te preguntan que género es policial…de que género estás hablando. ¿De tejido? Todo se iguala. Diversidad sexual es un término despolitizado. Se licua, los grupos sexos políticos de la diversidad sexual, Por ejemplo, un abusador es parte de la diversidad sexual, se lo incluye, esto despolitiza la lucha, alguien que le gustan los animales, o los bebes… No apoyamos eso.

Sexo consentido hace todo el sentido.  Ese es nuestro cartel. Ponemos el énfasis en lo político.

Una cosa como más de… el 28 de junio día del orgullo, dijimos no, no queremos  hicimos una movida, no queremos con los LGTB, hay gente que hoy están con un travesti, mañana, con otro



OC-Hoy estoy con una mujer porque me encanta, mañana capaz que estoy con un trans. Me encanta el sexo. Se tiene que trabajar la visibilidad, y   hay un trabajo hasta llegar a eso… Tal vez llegue un momento en donde no sea necesario decir cuales son los gustos sexuales. Que eso no sea tema tabú ni de  segregación.





MP- Nosotras lo decimos porque si en esta sociedad no lo decís…quedas como hetero. Hay sexo disidente, tienen compañeros, hay mucha diversidad, nosotras  nos asumimos como lesbianas políticas. Hay una lucha por la visibilidad. Estoy en la lucha por la legislación del aborto. ¿Yo te pregunto si abortaste? Pero si estoy con una mujer…ah…sos rara, te preguntan.

Además hay como organizaciones más grandes, y grupos menores.



MO- El grupo tiene también potencia, porque hay más bocas, ojos, pensamientos…



MP- El pensamiento es colectivo. De repente, como le pasa a los campesinos…Brasil es enorme. En Porto Alegre, para mi que salí de de Bs. As. es un tamaño muy bueno…Es un millón de habitantes…Cuando voy a Bs. As, o San Pablo… es enorme… se va de las manos… es inhumano, hay polución…

Falta la calidad de vida. En Bs. As. tenés ofertas todo el tiempo, pero terminas agotada…Querés hacer algo…pero igual terminas agotada…

En la comarca, aquí en el espacio del Peladero es hermoso. Hay mucha paz. Venía seguido, vine cuatro años y luego no había vuelto hasta ahora… de repente estar viendo que es lo que se puede, tengo esa idea, no es tan delirante… hay gente rara. Se puede hacer.  Estar viendo que se puede. De repente tengo otra idea y me confirma que no soy tan loca. 


MO-Gente que no se ha dejado normalizar tanto. No se ha dejado sujetar…



MP-Yo justamente  escribí un texto sobre el final de  la a de mi nombre, y  a esa a, de mariana que yo saqué…  le hago un juego de espiral y digo la a, es de anormal, te ponen esa a, esa cosa de no seguir la normalidad impuesta… te encasillan en una letra a final y si sos mujer  tenés que depilarte,  tenes que hablar en voz bajita… tenes que besar de una manera…si sos mujer tenes que estar con un hombre… y tenes que someterte y  de repente, no me interesa no quiero hacer eso. Quiero pensar   No es que no hay opción hay miles de opciones…Tampoco se trata de quiera ser Cacho. No quiero ser Cacho. No es que quiera ser un hombre… no hay esto o esto, hay miles de opciones…No quiero, ni Cacho, ni dejo una puerta abierta e ir viendo que quiero…si un día quiero depilarme lo hago, pero no quiero esa cosa así fija, entendés…eso es lo que quiero fluir con calma…asumir con calma lo que quiero…total no jodo a nadie…mientras mi libertad… como nos decían en la escuela…



MO-El tema es lo femenino ¿Qué es lo femenino?



MP- Si es niña, la harán jugar con muñecas, tiene que limpiar la casa. Ahora veo chicas que siguen reproduciendo a raja tabla… En estos 20 años, a esta chica no le pasó nada…

Cuando vas a comprar un regalo para un niño/a, te preguntan si es niña o niño, y yo digo,-no es nada- 



MO- Saliste del placard, te animaste, y ¿como fue la relación con tu familia?


MP- Al principio digamos que a mi madre y a mi padre mucho no les gustaba el tema…Mi padre me dijo- Bueno, no voy a intentar cambiarte, pero no quieras cambiarme a mí. Para mí la homosexualidad es una enfermedad. Entonces le dije- Bueno, pero si es una enfermedad… alguien me enfermó, y ahí lo dejé… hacete cargo… No me vengas a joder.

Para mí yo era lo peor…una vez que me decidí, ya no me jodan, cuando empecé con una novia. Había una reunión así en mi familia y yo no podía ir con ella, y yo me sentí tan mal que me dije la próxima vez no vengo… fui imponiéndome de a poco. Tenían que romper con el prejuicio hipócrita. Mamá era mucho de la forma…Mamá tenía muchos amigos gay pero que  su hija…No fui a negociar. No negocié.

 Las lesbianas traemos el tema de la sexualidad al tapete. Eso es lo que molesta. Cuando yo vivía en un departamento de un ambiente, mamá se sentía muy incómoda. Ella me decía que era un espacio muy íntimo…

¡¡yo le decía mira mamá en esa cama yo cojo!! Y eso con una mujer, moviliza más… tal vez ella en otra vida también haya sido lesbiana… tal vez si yo hubiera vivido con un hombre no le hubiese inquietado tanto.

Perturba porque cuestionas mucho. Genera miedo. Miedo a lo anormal.  Se disparan fantasías, como si estuviéremos cogiendo todo el tiempo… que quien es la mujer, que como hacen… Y después claro… se rompen muchos esquemas. Romper con la monogamia obligatoria, ahí ya sos una enferma directa…es como una segunda cosa. No, no es que todo el tiempo tengo que estar con la misma… Como el tema del aborto.


 

MO-¿Cuando empezaste a activar? ¿Qué otras cosas hiciste?



MP-Cuando empecé había un grupo en Bs. As que se llamaba” Las lunas y las otras,” estaba Silvia Palumbo, que viene mucho por acá, a Bahía Blanca. Ellas hacían grupos de reflexión, leíamos debatíamos, hacíamos jornadas de arte…Hice una revista con otra chica, cuando me fui a Porto Alegre, me metí ya de lleno y no salí más. Antes me tomé un descanso y cuando volví fue cuando fui a Porto Alegre. Trato de que sea una cosa abierta…Estoy muy en contacto con los campesinos. No hace falta que salga con un cartelito de lesbiana, ellos comprenden. Hablamos del aborto, hablamos de salud de la mujer y hablamos del placer…como no hablar de la heterosexualidad obligatoria, Si nosotras no  nos visibilizamos, no avanzamos. La lucha por lo social no es una causa única.



MO-¿Como notas la sociedad brasilera…? Desde el punto de vista del machismo del patriarcado…



MP- Brasil es un país muy grande, y hay diferencias…como acá hablar de Jujuy o Chubut,  hay machista recontra patriarcales y mujeres que lo son…y hay ciertos sectores que piensan con otra cabeza, no sigue todo igual, ni es homogéneo. Nosotras por ejemplo hacemos reuniones de debates, estudios, una vez al mes invitamos a todas las almas antipatriarcales…donde se pueda hablar de esas cosas. Para el 25 de noviembre pasamos una película, pero era un espacio mixto. Pasamos un documental sobre un grupo de mujeres en Alemania, que se desprenden de un grupo mixto, porque se dan cuenta que no avanzan, y “caperucita roja” sería la sigla, como una célula revolucionaria. Hacen acciones fuertes… la toman contra objetos. Y reflexionan como es posible que a los hombres que torturan y esclavizan mujeres, no les pase nada y a ellas las ven como terroristas porque le queman los autos a estos tipos.



MO- Has incursionado en la literatura…



MP-Escribí Malena y el mar, sobre una  lesbiana feminista. Fue traducida al italiano. Está agotada. Me gustaría reescribirla un poco más. Porque he crecido. O puedo hacer cosas nuevas. Es una novela. Un juego como en una sociedad tanguera, por eso es Malena, es lesbiana y como se asume con el llanto del tango. Esta dividido en dos partes. Primero como hace para asumirse, y segundo,  el tema del arte como una instancia de liberación  Tengo otro libro que  hicimos durante el 2006 /2007 .Hicimos un blog, sobre feminismo, pero nos acabaron cerrando, pues hablamos mal del Papa, de Sarkozy, etc. y finalmente sacamos el libro, no es una coletamia, son textos, una editorial de la semana y dando alguna salida…    Hablamos mal de todos. Hicimos un proyecto y nos dieron financiamiento editamos en papel, castellano portugués.

Y ese sí,  son textos, con editorial de la semana y quejándonos, pero siempre con una salida. Hay cosas que las dejamos, que eran coyunturales. Hay cosas que se repiten. Hacer una lectura política de la realidad te sirve… después Ahora estoy con un borrador, con un libro de poemas, tal vez aparezcan también algunas columnas de Soy y algunos cuentos…

 

MO- ¿Porqué no escribís más en Soy?



MP-No escribo más en soy, en alguna momento dejaron de publicarme y había problemas para cobrar. Estuvo bueno  como experiencia. Se lo pierden ellos. Cuando nace la idea, yo hablé con marta Dillon. Me la encontré

En una marcha. Nos conocíamos de la calle. Y me dijo que había pensado en que yo podía escribir… había pensado una cosa…nosotros siempre aparecemos como  buenitas, yo quiero hacer algo más erótico… le pareció muy buena idea…después hice otra cosa. Si pones mi nombre salen.

También en mi blog, Radicales de la raíz es el blog .Traje algunos pero están en El Peladero.



MO-¿De que vivís?



MP-Varias cosas. De la venta de los libros un poco, haciendo traducciones, dando clases de fotos, otras cosas… soy busca vida, recontra busca vida, siempre llevo cosas para vender… me gusta como método de contacto, te pones a charlar… y me encanta…me entero de cosas muy interesantes…vamos al espacio de resistencia, me invitan y vuelvo con unos mangos… Busco cosas que hacen mujeres, ella hace carteritas y eso, le ponemos el símbolo de mujer, y las vendo. Una mujer que trabaja el coco. Siempre tengo algo para vender.

Cuando no tengo un mango pongo cartelitos por la ciudad de traducciones. Ahora no tengo que alquilar, pues mi compañera tiene casa, y vivo con ella. Me permite esa libertad, soy conciente de esa posibilidad.



MO ¿Es más sencilla de llevar la vida… en Brasil?



MP-Creo que en lo cotidiano vivir en Brasil, es más fácil, pero no a nivel dinero.

Acá la gente se conecta mucho desde la queja. Allá, está todo bien, son optimistas, me río porque acá está el tango Gira, gira, y allá la música de Clara Nuñez, que dice “mi zapato esta agujereado ya no tengo pa comer”… pero te la pasas bailando… no se puede vivir 24 horas en el carnaval porque te enloqueces, pero tampoco podes vivir 24 horas en el tango. Mi familia es muy quejosa, yo preguntaba a ver que es lo que está  tan mal… ¿qué es lo tan grave? a ver… bueno…en ese sentido Bs. AS me cansa un poco. Ninguna de las dos cosas es posible… Hay que buscar un término medio.   Trato de trabajar mucho con la felicidad cotidiana. Si me pasa algo mañana… he vivido. Confieso que he vivido. A todos nos puede pasar algo.  Hay que disfrutar las cosas. Ese es mi mayor capital. Plata nunca voy a tener. No tengo hijos. A todos nos puede pasar algo, pero disfrutemos más la vida. 

En 2001, por ejemplo la mujer de mi primo acabó muriéndose, de la mala sangre que se hacía… siempre se estaba quejando… No diga que no era  difícil, pero bueno… encontrar la vuelta a las cosas… hay gente que vive bajo del puente y se ríe. Eso para mi también es una enseñanza…  Veía gente que no tenía casi nada y se divertía…yo que tengo más…Me vivo quejando… ¿qué es la felicidad?  …alegre, pasarla mejor.

De todas maneras, en lo cotidiano vivir en Brasil, es más difícil… la gente conversa menos. No te preguntan como estás…me cuesta todavía acostumbrarme…No es como acá… es diferente.
 



Ha sido un gusto realmente. Y lo fue.

El pulso de la siembra



Fotografia

El pulso de la siembra


Por Claudia Prado
    

Amar duele, 2011

Sol Aramendi es santafesina, nació en Venado Tuerto, se mudó a Rosario para estudiar arquitectura; después, a Buenos Aires, donde trabajó como arquitecta, estudió diseño mobiliario y cine, participó en el taller de Adriana Lestido y se convirtió en fotógrafa. “Fue en ese taller donde se puso en duda lo que quería hacer, todo. Y pude pensar otras cosas para mí. Dejé el trabajo y me mudé. En Argentina yo tenía mi casa, estaba más cómoda, acá fue empezar de nuevo.” Hace diez años vive en Nueva York. Desde entonces, su obra se mostró en Buenos Aires, Nueva York, Washington, México y museos y galerías de muchas otras ciudades; cientos de inmigrantes han pasado por sus talleres de fotografía en español.
Mirar las fotos de su página (www.solaramendi.com), los trabajos que ha hecho con sus alumnos, verla a ella (Dj Pampa) pasar discos en una fiesta, enterarnos de que, además de clases de fotografía, también da clases de dj para niños autistas y de que uno de sus últimos trabajos fue otra instalación con discos en un hospital es como ver la misma energía moverse, cambiar de soporte, ramificarse y volver a reunirse con naturalidad, dejando que los temas, los sentidos, se abran en la reflexión colectiva, para volver después a concentrarse en la tarea individual.
Su muestra Heartbeats, Latidos del corazón, se va a inaugurar el 10 de enero en Buenos Aires, en la galería Praxis.



¿Cómo influyó en tu obra la mudanza a otro país?

–Al principio, seguía trabajando con cosas de Argentina. Primero hice un proyecto sobre el pasto. Era la necesidad de buscar algo de mi infancia, de mi vida en el campo, en respuesta a esta ciudad en la que casi no hay naturaleza. Esas fotos de pasto eran borrosas, cuando las estaba haciendo me acordé de que mi abuela nos llevaba al campo, paraba en el trigo y nos decía: ahora vayan y corran, y entonces nosotros nos bajábamos y corríamos. Para mí eso era como nadar, liberador. En esa época, también trabajé sobre la casa de mi abuela y sus cosas. Editaba y volvía a sacar las mismas fotos.

No volvías a los últimos lugares donde habías vivido –Buenos Aires o Rosario– sino a tu pueblo...

–Sí, a Venado Tuerto y sacaba cuarenta rollos de fotos y acá, durante todo ese año, los revelaba, los copiaba. Hasta que me iba de nuevo y hacía lo mismo, y así. Hice una muestra que justo coincidió con la muerte de mi papá y se llamaba There Were You Are Not (Allí donde ya no estás). Después me di cuenta de que las fotos eran sobre eso, mirar lo familiar pero ya con una duda: Sí, tan familiar, con esto crecí, lo vi todos los días y está intacto, pero no sé si ya soy eso. 

 

 ¿Con el tiempo tus proyectos comenzaron a relacionarse más con esta ciudad?
–El primero, el más fuerte, son retratos que tienen algo de autobiográfico. Mi vida en Nueva York, el hecho de estar sola, las cosas que aprendí. En todas estas obras colaboro con un artista, siempre tengo obra de otro y también las modelos son amigas y hay, a veces, algo de ellas en la foto.
Para mí ahí hubo un quiebre entre tomar fotos y hacer fotos, fue un cambio de documentar a construir. La primera que hice fue la novia con corazones de vaca. Me descompuse cuando la estaba sacando, casi me desmayo. Saqué la foto y al otro día tenía que ir a limpiar y quería sacar una con los corazones de día. A la mañana no me podía levantar, me arrastré hasta el lugar. Y cuando llegué ahí y tiré los corazones que ya estaban pudriéndose, sentí una felicidad total. Fue así, felicidad. Pensé: esto es lo que tengo que hacer, hay que seguir ahí. Yo veo eso en el trabajo del artista, trabajar en la superficie para limpiar algo profundo.

Tenés también una serie sobre mujeres mexicas, acá en Nueva York, y esa otra, Magia, con tu sobrina. ¿Por qué fotografiás casi siempre a mujeres?
–Es que esto tiene que ver con entender mis cosas. En los trabajos que hice sobre la casa de mi abuela también eran tres mujeres solas. Una casa donde el hombre está ausente y son mujeres llevando adelante la casa. Siempre estuve en esos ambientes –mi mamá con mis tías– y también es mi historia, una mujer sola.

 

¿Cómo comenzó Project Luz, tu proyecto de clases de fotografía en español?

–A pesar de que yo sabía inglés, cuando llegué, me bloqueé; la razón por la que había viajado, un negocio que iba a hacer, no se dio; entonces tuve que empezar a buscar qué hacer. Se me ocurrió empezar a dar clases de fotografía, como excusa para conocer la ciudad. Así comencé a trabajar con inmigrantes. Enseguida tuve veinte, treinta alumnos y llamé a los museos para pedir visitas gratis, en español. En el museo de Queens, acababan de recibir una beca. Estaban en el centro de Queens, al lado de todos los inmigrantes, pero no tenían manera de acercarlos al museo. Me contrataron y empecé a dar las clases de fotografía en español en el museo. No era una clase técnica sino relacionada con el arte y se convirtió también en mi proyecto como artista. Así surgió Project Luz. Trabajé con muchas organizaciones de la comunidad, organizaciones de mujeres y de distintas colectividades. Siempre con la idea de que cualquiera puede entender el arte o hablar sobre arte sin necesidad de tener un conocimiento previo. Con esa idea acerqué a muchas personas al museo como fuente de educación.

Se podría pensar que la persona que llega de otro lado necesita utilizar toda su energía en adaptarse y no tiene tiempo de hacer un taller en español.

–Es que yo he tenido alumnas que están hace diez años y nunca fueron a Manahattan. Vienen de un lugar del campo, están en su casa, tal vez no las dejan salir, o lo que sea, y no conocen nada, o nunca tomaron el tren. Y estas cosas, que hacen a través de las clases, son parte del empoderamiento. Van a conocer un lugar, aprenden a usar el tren... A veces, cuando uno es inmigrante, se siente incapaz de hacer cualquier cosa, inútil, siente que no va a poder aprender algo nuevo y me parece que, si uno empieza con pequeñas cositas, ir a otro barrio, ir a un museo, y ve que funciona, entonces se abren un montón de posibilidades. Y ni hablar del hecho de observar a un artista, cómo compone, cómo resuelve problemas... Eso también nos da herramientas para pensar soluciones creativas a nuestros problemas. Y presentar las fotos, defenderlas, poder discutir cuando algo no te gusta... Yo no creo que el arte o una clase te cambie la vida. La vida la cambia uno y ni sé si eso es posible. Lo que sí sé es que durante la clase se siembra esa semilla de otras posibilidades.

¿Cómo influye el trabajo con Project luz en tu trabajo personal?

–Siempre estoy aprendiendo en la clase. Además mis fotos las hago con los alumnos. Ellos me asisten. Y cuando estoy explorando una idea, también la pensamos juntos. Por ejemplo, desde que empecé a trabajar con discos, hace dos años, los uso como tema. Siempre estoy haciéndoles a ellos las mismas preguntas que me hago a mí misma.

¿En estas últimas instalaciones también se dio esta forma de compartir la reflexión?

–Yo diría que es el resultado de muchas cosas que vi durante las clases: las cuestiones laborales, el tema de las visas, el tema del documentado y el indocumentado, legal-ilegal, las horas que trabajan, lo poco que se les reconoce. Desde la crisis y en los últimos años, hay gente a la que no le dicen qué día tiene que trabajar hasta que no llega el día. Es mucha explotación laboral y, a la vez, sin derecho a nada, y todo eso es dinero en negro para los dueños. Por otra parte, toda la comida que se come acá fue recogida, sembrada por inmigrantes.
 

La siembra aparece constantemente en tu obra y en tu conversación. ¿Será por tu infancia en Santa Fe?

–Yo vengo del campo. Andar a caballo, ir al trigo, todo eso fue parte de mi vida. Mi papá, todos, se han pasado mirando para arriba a ver si llueve o no, si se pierde la cosecha o no. Todavía, cada vez que hablo, dicen si llovió o no llovió.


miércoles, 2 de enero de 2013

Collages y poemas de Heriberto Colángelo



 

OCASO  FILOSOFICO                                       
                                                                   ( El fin de la Nada)
                     1
De malva, el conturbado espejo,                                                                                    
garabateó recónditas armonías                                                                                       
                                     fugaces .                                                                                        
      Fugaces como la existencia,                                                                                    
                       como el arco iris,                                                                                         
                            como la Nada.                                                                                      
          Porque esta deja de serlo,                                                                                         
 cuando el existir nos abandona.                                                                                         

                         2
De malva,la ilusión se agiganta,  
      con algo que quizá nunca existió.                                                                                          
        Con un imposible tal vez.                                                                                            
  Con algo que sólo esencia fue,                                                                                    
 que sentido alguno pudo percibir...                                                                                                  
...con la fantasía de lo inexistente!                                                                                        

                          Heriberto Colangelo        

                 Caleta Olivia  1977                                  


 
                              

PAISAJE  GALACTICO
           1                                                                   
Lunas blancas,                                                                           
lunas negras,
lunas grises…
y ese insecto incapaz
             [ de salvarse,
ante el apremio del ave.

             2
Lunas blancas sin cola
               [ ni cabeza;
asta de marfil, sideral destino
               [ de satélite.
(De Chirico estampó
               la soledad).

                3
Lunas negras vibrantes,
                  [ trinantes
giran con mis ojos.

                  4
Lunas grises en la espesura
                         [ costera,
giran con la imaginación
detonando el día en un
               [caballo de sílice.

                    5
Lunas negras ondulantes,
                    [ aleteantes:
cerebros cambiando con
un destino de brújula
                     [ imantado.

                     6
Se agolpan en mi cráneo
demoradas partidas:
insondable misterio
de las circunvoluciones
                    [ pajariles.

                    7
En donde no figura la cruz del Sur
claman por vuestra presencia:
¿Será feliz el Príncipe
                                [ en el Norte?

                        8
              ( infinito vertical)
Lunas blancas y negras:
guadañas de las constelaciones,
equis del espacio,
hoces diamantinas
en el espejo del éter.
¿Dando un sentido a la vida?

                        9
Lunas negras, blancas y
                          [ grises.
Se recuestan en el horizonte,
dispares cuartos crecientes:
lunas con vida,
                          [ sin ella
y las imaginadas por mí.

                                                
                                            
                                    Pehuenco, marzo de 1994
                 

Deep Metha: cineasta hindú











Deepa Mehta: Una cineasta contra el fundamentalismo religioso

Escrito por Judith Muñoz Saavedra, desde Barcelona   
miércoles, 14 de marzo de 2007

Deepa nació hace 57 años en Amritsar, al norte de la India. Es licenciada en Filosofía, directora y guionista de cine, actualmente vive en Canadá y su película “Agua” fue nominada al Oscar a la mejor película  de habla no inglesaa. Su particular mirada de la realidad social se encuentra entre las más comprometidas del nuevo cine indio, lo que le ha costado el rechazo y el boicot de grupos religiosos fundamentalistas hindúes que no le perdonan la osadía de mostrar el amor entre mujeres (Fuego) o de denunciar cómo, en nombre de las tradiciones, se somete y encierra a las viudas (Agua).
Su última película “Agua”, ambientada en la India en 1938, nos relata la historia de una niña viuda de 8 años. A través de sus vivencias nos cuenta cómo por el dictado de la religión se recluye a las viudas hindúes en “ashram” (lóbregos gineceos) donde habrán de mendigar e incluso prostituirse para sobrevivir. En la actualidad hay 34 millones de viudas en la India, de las cuales 11 millones permanecen viviendo en ashrams, en medio de una miseria absoluta. Este hermoso film, que producto del boicot tardó más de 4 años en ser concluido, pone en evidencia las rígidas tradiciones que convierten a las mujeres en prisioneras en vida sólo por el hecho de no tener marido. En él la cineasta realiza un valiente alegato contra el sistema patriarcal y el fundamentalismo religioso hindú.
Con  Agua- la religión- Deepa Metha cierra su trilogía, que inició con Fuego (1996) – la sexualidad- y que continuó con Tierra (1998) –la guerra-. En esta película, nos vuelve a demostrar su compromiso como cineasta y mujer con la denuncia de las desigualdades de clase y de género. A propósito del estreno de “Agua” en España, tuve la oportunidad de charlar con esta interesante mujer una noche de la tardor barcelonina.

Según las creencias hindúes, cuando una mujer se casa, se convierte en la mitad del hombre. Por lo tanto, si él muere se considera que la mitad de la esposa ha muerto. Los libros sagrados dicen que una viuda tiene 3 opciones: casarse con el hermano más joven de su marido, arder con su marido o llevar una vida de total abnegación.


¿Qué te motiva a contar historias de mujeres en tus películas?
Ante todo me motiva el hecho de ser mujer. Pero no es sólo eso, mi motivación va más allá, me molesta mucho el tema de las diferencias de clase, me molesta mucho el tema de la desigualdad de género, me molesta mucho el hecho de que en igualdad de trabajo haya diferentes salarios. Toda injusticia me rebela y me pone en marcha.


¿Por qué escogiste la historia de una niña viuda, para escribir el guión de Agua?
Hace 10 años a orillas del Ganges, vi a una viuda anciana con el cabello rapado que iba de un lado a otro en cuatro patas buscando algo en el suelo en medio de una multitud de peregrinos –había perdido sus gafas-. Nadie le hacía caso, ni siquiera cuando se sentó y empezó a llorar. Esto me chocó, porque soy hindú pero vengo de una clase –no de una casta- donde las viudas lo tenían menos difícil. Mi abuela era viuda pero era la matriarca y quien gobernaba la casa. Por eso, cuando me topé con esta imagen de la viuda típica y tópica, como hindú sentí mucha indignación y mucha ira porque considero que ningún ser humano tiene derecho de hacer que otro ser humano sea tratado indignamente. En una sociedad  patriarcal como la hindú, el eslabón más débil de la cadena es la mujer. Pero la ira me vino, más bien, porque que considero que ningún ser humano tiene derecho a ser tratado con indignidad


La situación de las mujeres viudas ¿es igual en todas las castas?
Es mucho peor en las castas altas. Pero creo que no se trata de un tema tanto de castas como de clases, las clases altas son muy estrictas. En todo el mundo las clases más altas y las más bajas son las más estrictas. A nadie le importa tanto las clases que están entremedio, la moralidad no es tan importante para las clases intermedias.


En la película, Chuya (la niña viuda) pregunta: ¿Dónde está el ashram de los hombres? ¿Crees que la sociedad Hindú actual se está haciendo esta pregunta? ¿Se está cuestionando las desigualdades de género?
India es un país de mil millones de habitantes, de los cuales sólo el 55% recibe educación, entonces el tema principal es la falta de educación. Si hablamos de esta clase en concreto, la pregunta es extraordinariamente pertinente, pero no tanto la pregunta en sí, sino la metáfora respecto a la desigualdad entre hombres y mujeres. Pero hay que decir una cosa que quizá es muy difícil entender desde fuera: India es probablemente el país donde el activismo de las mujeres es más fuerte.


¿Crees que tu película puede sensibilizar sobre el destino de las mujeres viudas en la India?
Recuerdo que cuando estrené Fuego me preguntaron: ¿tú crees que esto va a aportar algo respecto de la situación de las lesbianas?” y yo no dije que sí, porque decir que sí es un poco arrogante, dije “no lo sé, pero espero que sea así” y algún granito aporté. En esta película,  yo sigo diciendo no lo sé… pero la esperanza es que sí.
También quiero contar que no se trata sólo de un tema de pobreza, porque la pobreza puede tener solución algún día, es un tema mucho más fuerte, es una concepción muy equivocada de la religión. No se trata sólo de que los padres manden a las hijas a casarse, sino que es una tradición que está muy arraigada en las mujeres. Son las propias mujeres las que siguen a estas costumbres porque creen que si no lo hicieran traicionarían los textos sagrados, renegarían de su religión, es una lectura muy ultra de la religión, donde las mismas mujeres como Shakuntala en la película piensan que haciendo esto serán mucho mejores personas. Hay que hacer un trabajo muy fuerte a nivel de base, hay que intentar convencerlas de que  no se encierren, de que no se den como por perdidas de cara a la vida siguiente, no por eso van a ser peores mujeres ¿no?


¿Qué piensas del auge del fundamentalismo religioso?
Todos los fundamentalismos movilizan a la gente en nombre de la religión. Esto es muy peligroso, está pasando en el catolicismo europeo, en el cristianismo de los EEUU. Creo que lo primero que hay que hacer es luchar contra esto. El fundamentalismo está intentando reescribir la historia en nombre de la religión y esto es algo que me produce mucho miedo, esto nos rompe mucho la perspectiva de de dónde venimos y hacia donde vamos, es horrible y da mucho miedo.


Cuando comenzaste a rodar la película en India, se desataron violentas protestas de los fundamentalistas, destruyeron los decorados, quemaron imágenes tuyas, finalmente tuviste que ir a rodar Agua a Sri Lanka ¿Cómo viviste los obstáculos para el desarrollo de tu película?

Hay un dicho inglés que dice “lo que no te mata te hace más fuerte”. Esto lo digo ahora con retrospectiva, pero en el momento lo pasé muy mal. Primero reaccioné con mucha ira y me sentí muy mal, pero me di cuenta de que no eran mi gente, ningún extremista tiene nada que ver conmigo. A partir de ahí crecí, no me he sentido amargada pero si me sentí muy traicionada. Ahora lo veo como un acto de crecimiento, pero en el momento lo pasé fatal. Me di cuenta de que Agua reflejaba lo que ocurría en la India, el ascenso del fundamentalismo hindú y de la intolerancia hacia cualquier cosa, por lo tanto éramos el blanco perfecto.

¿Qué crees que podemos hacer las mujeres en el resto del mundo, para colaborar con la situación de las viudas en la India?

Esta pregunta me la hacen mucho, en USA, en Canadá. Después de pensarlo, creo que lo  primero que tenéis que hacer es mirar vuestra propia realidad, porque estoy segura que en Barcelona, como en Canadá, la situación de algunas mujeres es terrible. Creo que las mujeres de la India son las que tienen que erradicar este problema con el tiempo, algunas están muy activas en ello. Si queremos hacer un mundo mejor, tenemos que empezar desde aquí, cada uno tiene que actuar desde su propia realidad.

Barcelona, 2006





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martes, 1 de enero de 2013

Teoría King Kong




Primer capítulo de “Teoría King Kong” de Virginie Despentes






“Tenientas corruptas”

Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más 

interesante que ningún otro.
Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí. Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado. Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso social entre otros. Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado, lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger, esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos.
Porque el ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, madre realizada pero no desbordada por los pañales y por las tareas del colegio, buen ama de casa pero no sirvienta, cultivada pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, esa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista.